Nace un niño de un embrión congelado hace 13 años dentro del Programa de Adopción de Embriones

Se trata de un caso único en el mundo que se publica  en la revista científica “Reproductive Biomedicine on line”

- Hace 13 años, una pareja dejó congelados varios embriones  tras tener gemelos por Fecundación In Vitro. El año pasado, otra pareja que deseaba tener un hijo adoptó tres de estos embriones, y tras implantárselos a la madre, nació el niño hace diez meses.

- Hasta la fecha solo se ha producido otro caso parecido en Israel, con un embarazo gemelar de  embriones congelados hace 12 años.

- Balance final del Programa de Adopción de Embriones: 52 niños nacidos y otros 16 en camino

 

Barcelona,   6 de Noviembre de 2006.

El pasado mes de diciembre vino al mundo en Girona el primer bebé nacido en el mundo tras permanecer 13 años congelado en estado embrionario (de 4 células)  Se trata del caso clínico publicado de embarazo con embriones congelados durante más tiempo.

Según el profesor Juan Alvarez, Catedrático de Medicina Reproductiva de la Universidad de Harvard y director científico de Instituto Marquès, este caso, que se publica en la revista científica “Reproductive Biomedicine On Lineconfirma que el tiempo de criopreservación de los embriones no tiene por qué suponer un handicap a la hora de lograr un embarazo si la técnica se realiza en óptimas condiciones”.

El niño, que nació con un peso de 4, 2 kg y 50 cts,  vino al mundo tras acogerse sus padres al Programa de Adopción de Embriones que  Instituto Marquès ha venido desarrollando hasta el momento en la clínica CIMA de Barcelona. Para el tratamiento se descongelaron seis embriones que permanecían congelados en el centro desde hacía 13 años, y de los que tres le fueron transferidos a la mujer, dando lugar al nacimiento del pequeño hace ahora diez meses.

Una historia que se inició en 1992

Estos embriones proceden de una pareja que en enero de 1992 realizó un ciclo de Fecundación In Vitro con el que tuvieron gemelos. Tras ese ciclo quedaron 9 embriones sobrantes que la pareja decidió congelar en previsión de lo que pudiera ocurrir en un futuro.  Pero al pasar los años, esta pareja no contestó a las peticiones formales del centro solicitando qué querían hacer con ellos, así que los embriones, tal y como establece la Ley de Reproducción Asistida, pasaron a disposición del centro, que el año pasado se los  cedió a esta otra pareja de Girona:  Así, de los 9 embriones que había congelados, se descongelaron 6, de los cuales sobrevivieron 3 que en marzo de 2005 le fueron transferidos a la mujer.

Por lo tanto, a día de hoy hay dos niños de 14 años, uno de 10 meses y tres embriones congelados, (restantes del primer tratamiento) todos biológicamente hermanos. No obstante, el pequeño nunca llegará a conocer a sus hermanos de 14 años puesto que con este programa de Adopción  los embriones se asignan de forma que nunca coincida el lugar de residencia de los padres biológicos con el de los adoptivos.

52 niños nacidos y 16 más en camino

El Programa de Adopción de Embriones de Instituto Marquès nació en enero de 2005 como respuesta ante la cantidad de embriones congelados en el laboratorio de los que se habían desentendido sus progenitores.
Han sido 728 los embriones destinados que cumplían los requisitos necesarios (procedentes de mujeres de menos de 35 años), de los que sobrevivieron al proceso de congelación  el 70 %, esto es, 510.  Con ellos se han realizado 228 ciclos de los que han nacido 52 niños y 16 están en camino (entre  ellos, 12 parejas de gemelos), con una tasa de embarazo por ciclo de transferencia del 38, 2 % , y una tasa de embarazo hasta el parto de 24, 5 %.  Según la Directora del Programa, la Dra. Olga Serra, “para nosotros representa una gran satisfacción  haber conseguido que 1 de cada 4 ciclos de transferencia hayan dado lugar a niños tan deseados”.

El primer bebé nacido con este Programa fue Gerard, el pasado 2 de septiembre de 2005 en Barcelona, que en pocos días dio la vuelta al mundo, al tratarse del primer niño procedente de un embrión adoptado.

Una nueva forma de ser padres

Entre los participantes, un 75 % han sido parejas que tras fracasos repetidos en Reproducción Asistida o antecedentes de abortos de repetición habían renunciado a tener un hijo y decidieron solicitar este tratamiento con la esperanza última de ser padres. Un 20 % de los casos han sido mujeres  sin pareja masculina en las que habían fallado otras técnicas o que creían que en su entorno social la adopción de un embrión  sería más aceptada que la inseminación,  y un 5 por % respondían a otras motivaciones.

En cuanto a la procedencia de las parejas,  una tercera parte han sido extranjeras, procedentes, por este orden,  de Italia, Gran Bretaña, Alemania, Portugal,  Holanda, Bulgaria, México y Argentina, que tuvieron noticias del programa a través de los medios de comunicación de sus respectivos países y de la web del centro en la que se informaba de la iniciativa.

 ¿Por qué una FIV  que fracasa puede funcionar con embriones de otra pareja?

Entre las 228 participantes en el programa, los especialistas han observado cómo muchas mujeres en las que había fracasado una Fecundación In Vitro se quedaron embarazadas al primer intento con embriones de otra pareja.
Según la Dra. Marisa López-Teijón, Jefa de Reproducción Asistida de Instituto Marquès, “ello nos demuestra una vez más  que muchas veces la causa invisible de estos fracasos es una anomalía genética en los embriones, algo que actualmente ya podemos estudiar gracias a técnicas de la Medicina Embrionaria como el Diagnóstico Genético Preimplantacional”.

Diferencia entre adopción  y  donación

Aunque el Programa de Adopción de Embriones ha concluido, muchas parejas consiguen ser padres gracias a la donación de embriones que desde hace tiempo se practica en nuestro país.
La diferencia entre adopción y donación es que con la primera se asignan embriones “abandonados” en el centro cuyo destino decide el equipo médico, mientras que en el caso de la donación, son embriones donados expresamente para este fin por parejas que tras realizar una Fecundación In Vitro han completado su deseo reproductivo. 

La donación de embriones, un gesto solidario prohibido en muchos países

Entre las parejas que vienen a España para ser padres mediante donación de embriones hay muchas extranjeras que no pueden hacer este tratamiento en su país. Así, en Italia, Alemania, Suiza o Austria, no hay embriones congelados sobrantes de técnicas de Reproducción Asistida por estar prohibida la congelación, mientras que en otros países como Estados Unidos, Francia o Gran Bretaña es excepcional que las parejas donen sus embriones sobrantes.

Las extranjeras no donan sus embriones, las españolas sí

Actualmente, cuando una pareja inicia un tratamiento de Reproducción Asistida, debe firmar un consentimiento informado en el que expresa su deseo sobre el uso futuro que se le dará a los embriones sobrantes del ciclo. Las opciones que contempla la actual Ley de Reproducción Asistida son mantenerlos para uso propio, donarlos a otras parejas, donarlos para investigación o destruirlos.  Según datos recogidos por Instituto Marquès, el 14, 2  % de las parejas consienten en donarlos el día que ya no quieran tener más hijos.

Sin embargo, entre las extranjeras este porcentaje se reduce al 0 % y todas contestan que prefieren  mantenerlos para uso propio o bien para la investigación o la destrucción.  Según el Dr. Manel Elbaile “es un dato especialmente llamativo si tenemos en cuenta que casi todas estas parejas que se niegan a donar sus embriones han necesitado para su tratamiento donación de óvulos o de semen”.

El pasado mes de septiembre, en la reunión de expertos en Reproducción Asistida organizada por Instituto Marquès en Barcelona, los principales jefes de servicio de los centros públicos y privados españoles acordaron la conveniencia de que las parejas abonen una cuota anual por el mantenimiento de sus embriones congelados. Esta cuota  serviría para cubrir los gastos derivados de este mantenimiento y el seguro de responsabilidad civil que establece la Ley de Reproducción, y también para implicar a los progenitores.