No todas las mujeres presentan todos estos síntomas, ni los padecen con igual intensidad. Los síntomas más habituales son: A corto plazo: sofocaciones, insomnio, irritabilidad, palpitaciones, adormecimiento y hormigueo de miembros, dolores de cabeza, fatiga, disminución de la líbido, incremento del peso y dificultad para perder peso, aumento del vello, exceso de grasa en cuero cabelludo, caída del cabello…Estados de ánimo depresivos, tristeza, apatía, pérdida de sueño, de deseo sexual, dificultades de concentración… A medio plazo: disminución del vello púbico, picor y quemazón en vulva, sequedad vaginal y molestias en las relaciones sexuales, micción frecuente, vaginitis de repetición e infecciones de orina de repetición. A largo plazo: Riesgo de Osteoporosis: La osteoporosis es un síndrome caracterizado por la pérdida de la cantidad de hueso por unidad de volumen, que puede acompañarse de deformidad y dolores esqueléticos, y fracturas a mínimos traumatismos.
Contrariamente a lo que muchas personas creen, la osteoporosis no produce dolores óseos ni articulares. Existe una relación bien establecida entre descenso de estrógenos y disminución de la masa ósea, pero no todas las mujeres menopáusicas presentarán descenso de la masa ósea. La osteoporosis se debe a múltiples factores: · Antecedentes familiares El descenso de estrógenos que tiene lugar en la menopausia está relacionado con cambios en los niveles de colesterol y otros lípidos y por consiguiente aumento del riesgo cardiovascular. Los factores de riesgo cardiovascular son: obesidad, alteraciones en los lípidos, hipertensión arterial, tabaco, vida sedentaria. - Riesgo de enfermedad de Alzheimer: Es una lesión cerebral orgánica que origina cambios en la conducta y en la personalidad con progresiva pérdida de la memoria, del habla y otras manifestaciones. El déficit de estrógenos que presenta la mujer menopáusica contribuye a un mayor envejecimiento del sistema nervioso central que puede llevar a una mayor incidencia de enfermedad de Alzheimer. Este riesgo disminuye en mujeres postmenopáusicas con niveles superiores de estrógenos endógenos y en mujeres que han hecho Tratamiento Hormonal Sustitutivo durante largos periodos
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