1- Malformaciones congénitas que afecten al área genitourinaria principalmente testículos no descendidos (criptorquídia), agenesia de los conductos deferentes, desembocadura incorrecta del meato urinario (hipospadias, epispadias).
2- Antecedentes de mal desarrollo puberal y sexual (pubertad precoz, pubertad tardía).
3- Antecedentes de enfermedades de transmisión sexual (ETS) o de prostatitis.
4- Trauma o torsión testicular.
5- Exposición a sustancias tóxicas o peligrosas en el trabajo, como el plomo, el cadmio, el mercurio, el óxido de etileno, el cloruro de vinilo, la radioactividad y los rayos X.
6- Intervenciones quirúrgicas sobre el área genital (hernia, hidrocele)
7- Medicamentos
8- Paperas después de la pubertad.
9- Endocrinopatías
10- Fibrosis quística
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